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Por mucho que Barbie y los Hot Wheels hayan conquistado los hogares, hay juguetes que sin grandes aspavientos siempre seducen a niños y adultos, generación tras generación: el yo-yo, el trompo y el hula hula. Por eso, la Alcaldía Mayor de Bogotá organizó la exposición "Un, dos, tres por...
Diviértete y recuerda ¡los juegos tradicionales de calle", que se presentará en el Museo de Bogotá hasta el 30 de agosto. Su objetivo es recordar cómo estos juegos tradicionales forman parte del patrimonio inmaterial de la capital. La muestra explora de manera interactiva la historia de los juegos que permanecen en el recuerdo colectivo, como el yo-yo, la golosa o el trompo, algunos de precisión, como las canicas y la coca; unos más de velocidad, como el gato y el ratón; y otros que exigen ambas, como aro y palito, además de los de estrategia, como las escondidas. Los ciudadanos que asistan tienen la posibilidad de jugar y participar en talleres y charlas especializadas.
YO-YO
Su origen se remonta a la cultura china. En Colombia su popularidad decae pero nunca desaparece. Ha sido impulsado por compañías comerciales de gaseosas que han impuesto de nuevo la moda del juego, dándole nuevos nombres (súper yo-yo, yo-yo roussel, yo-yo mariposa). Los profesionales son más livianos, para poder hacer figuras con facilidad, como el puente, el perrito mordelón, la escalera, el triángulo, la torre Eiffel o la vuelta al mundo.
Trompo
Este juguete que todavía está vigente puede variar según el tamaño, el color, el material del que está hecho (plástico, arcilla o madera). Se tiene conocimiento de que el trompo data del año 4.000 a. C. ya que se han encontrado algunos ejemplares elaborados con arcilla en la orilla del río Éufrates. También se asevera que los romanos y los griegos tenían este elemento como juguete. En nuestro país es un juego tradicional que aún tiene vigencia, pero que en su versión común ha perdido popularidad entre los jóvenes, aunque existen decenas de versiones comerciales aerodinámicas nuevas que vienen incluso en helados y paletas. En su forma habitual está hecho de madera, con frutas secas y de nueces de la palma de cumare.
Este objeto permite hacer jugadas acrobáticas de gran complejidad como el pico al aire o el teleférico. La primera de estas jugadas, y la más básica de ellas, consiste en lanzar el trompo y antes de que éste haya tocado el piso y la cuerda se haya desenredado, se hala y trae hacia la mano, buscando que el trompo quede girando allí.
Canicas
También denominadas piquis o boliches, son un conjunto de bolitas utilizadas como juguetes. El juego se desarrolla por el choque de éstas impulsadas por los dedos. Las canicas están elaboradas de diferentes materiales, como madera, vidrio, arcilla, porcelana, metal o mármol. Las primeras canicas vienen de la época del Imperio romano, aunque también se cree que en América este juego existía en una forma más rudimentaria antes de la colonización.
Coca
Ha pasado de generación en generación hasta llegar a nuestras manos. La famosa coca o balero se está volviendo moda de nuevo gracias a su complejidad y al grado de precisión que implica. El balero, también llamado boliche, emboque, capirucho, coca (en Colombia) o perinola, es un juguete compuesto de un tallo de madera, unido por una cuerda a una bola horadada por un agujero ajustado al tallo, cuyo objetivo consiste en incrustar un eje delgado al hueco del mazo. Su nombre en francés es bilboquet. Estuvo presente en numerosas culturas y épocas con diferentes nombres y su origen es muy antiguo. También se considera originario de Latinoamérica, jugado desde la época precolombina.
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