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Por primera vez, los científicos produjeron válvulas cardíacas humanas usando células del fluido que rodea a los bebés en el útero, en un procedimiento revolucionario que podría ayudar a reparar corazones defectuosos en el futuro.
Créditos: Novaciencia
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La idea es producir las válvulas en un laboratorio, durante el embarazo, y tenerlas listas para implantárselas al bebé cuando nace.
En el pasado se han producido vejigas y vasos sanguíneos mediante procedimientos similares, lo que hace pensar que algún día será posible para un ser humano producir sus propios repuestos para su organismo, incluso antes de nacer.
Las válvulas cardíacas producidas por el organismo serían más duraderas y efectivas que las artificiales o las extraídas de cadáveres.
El doctor Simon Hoerstrup, científico de la Universidad de Zurich y quien dirigió el experimento señala: “Esto da lugar a un concepto de terapia nuevo para el tratamiento de defectos cardíacos congénitos”.
Este nuevo procedimiento fue presentado en el mes de noviembre de 2006 ante una conferencia de la Asociación Cardiaca Estadounidense.
Investigadores japoneses dijeron que habían producido válvulas cardíacas de conejos, usando células de los mismos animales.
“Es algo muy prometedor”, declaró el cardiólogo de la Universidad de Chicago Ziyad Hijazi, aludiendo a los dos estudios. “No tengo la menor duda” de que algún día esto se aplicará a los humanos, agregó.
Uno de cada cien bebés nacen con problemas cardíacos, que con frecuencia son mortales.
Las válvulas defectuosas pueden ser detectadas mediante ecografías hacia la 20ma semana del embarazo. Por lo menos uno de cada tres bebés con defectos cardíacos tiene problemas que podrían ser tratados con válvulas nuevas, según el doctor Hoerstrup.
Todos los tratamientos empleados hasta ahora tienen inconvenientes. Las válvulas artificiales tienden a generar coágulos y los pacientes deben usar drogas anticoagulantes de por vida. Las válvulas de cadáveres humanos o de animales se desgastan y deben ser reemplazadas, explicó Hijazi, particularmente en los niños, ya que no crecen junto con el organismo.
Las válvulas derivadas de las células de la persona son tejidos vivientes que pueden crecer con el paciente, comentó Kyoko Hayashida, científico del Instituto de Investigación del Centro Nacional Cardiovascular de Osaka.
El procedimiento suizo tiene otra ventaja: no involucra la destrucción de embriones para obtener células troncales (células madre), lo que elimina cuestionamientos éticos.
Fuente: AP, El Universal, Novaciencia
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