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Hoy nuestro planeta vive una difícil situación causada por la contaminación.
Muchos ríos ya no son limpios o se han ido secando, el aire que respiramos ya no es igual de puro, las plantas y los árboles son talados, muchos animales han desaparecido y la salud de los seres humanos se deteriora poco a poco. Cuando contaminamos no somos eco-lógicos, pues estamos destruyendo nuestro ecosistema. De esta forma le hacemos daño a la Tierra y por ahí derecho nos lo hacemos a nosotros mismos.
Pero no hablamos solamente del humo que expiden los carros, los buses o los aviones. Hay muchas clases de contaminación, como por ejemplo:
Contaminación del agua: Cuando las fábricas y las personas arrojan basuras y sustancias químicas a los ríos, mares o lagos.
Contaminación del aire: En gran parte producida por los gases y el humo que sueltan los vehículos y los que arrojan las chimeneas de muchas fábricas. Estos gases le han hecho agujeros a la capa de ozono, que es como una pantalla que nos protege contra los rayos del sol.
Contaminación auditiva: Por los altos niveles de ruido producidos por los motores de algunas máquinas, por ejemplo, o por los pitos de los carros y la música a todo volumen en los apartamentos o en la calle.
Contaminación de los suelos: Cuando la tierra es contaminada con desechos como las basuras o con venenos químicos para los cultivos, por ejemplo.
Como ves, la contaminación no es producida solo por grandes fábricas o por personas irresponsables. Todos de alguna forma contaminamos cuando consumimos muchas cosas y producimos mucha basura, cuando desperdiciamos el agua o arrojamos desechos a ella, cuando generamos ruido en exceso, cuando utilizamos por largo tiempo máquinas que producen humo y gases nocivos y usan energías contaminantes, o cuando utilizamos el carro todo el tiempo. El cuidado de nuestro planeta empieza por ti, y por eso es importante que TODOS nos comprometamos a reducir la contaminación y a descontaminar nuestro mundo.
La contaminación también puede ser emocional
Así como nuestro planeta Tierra puede ser contaminado con basuras, químicos, humo y ruido, el mundo de nuestras emociones también puede contaminarse con malos
pensamientos, envidias o celos. Tanto la contaminación ambiental como la emocional tienen consecuencias negativas. Imagina por ejemplo que tu casa se va llenando de basura que no entregas al carro recolector y que genera malos olores al descomponerse, o que estás en medio de un ambiente donde hay mucha polución y no puedes respirar bien, o que el río donde te bañabas ha sido contaminado y ya no te puedes meter en él. Esto mismo pasa con tus emociones. Por ejemplo, si te da rabia por todo y acumulas resentimientos adentro tuyo, estos terminan por hacer que te pongas en contra de todo el mundo y que no puedas disfrutar al máximo junto a tus amigos, compañeros o familiares. Si, por otro lado, otras personas contaminan tu mundo con burlas, bromas pesadas o mala energía, te sientes asfixiado, triste y sin saber qué hacer.
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