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El guepardo, o chita (Acinonyx jubatus) es un miembro atípico de la familia de los felinos, que caza gracias a su vista y a su gran velocidad. Es el animal terrestre más veloz, alcanzando 115 km/h en carreras cortas.
Su hábitat actual son las llanuras y planicies de África y de algunos países orientales. Se conservan unos 12.000 ejemplares, la mayor parte en reservas y parques naturales, donde son protegidos.
Hace 10.000 años, el guepardo estuvo a punto de desaparecer de la Tierra, víctima de su propia incapacidad para defender las presas que obtiene, e incluso sus propias crías. Hace 5.000 años fue domesticado
para utilizarlo en un tipo de caza deportiva, algo así como un halcón en tierra.
Posee la desgracia de padecer estrés, así que en los zoológicos se aleja de los visitantes dejando a las madres con las crías. Tiene una vista privilegiada, que aprovecha para observar a sus víctimas desde la
distancia.
Su forma de actuar es casi científica. Su efectividad en la caza se ha estimado en 60%, frente a poco más de 25% que consigue el león. El
guepardo logra entre 150 y 300 piezas anuales, frente a las 30 ó 40 que alcanza el león. Claro que el guepardo pesa tres veces menos y
corre el doble de rápido.
Puede alcanzar velocidades de hasta 110 kilómetros por hora, pero su formidable carrera no puede prolongarse por más de 500 metros. Los guepardos son polígamos. Terminada la cría de su anterior camada, la hembra buscará uno o varios machos que la fecunden, y dará a luz una camada de entre dos y cuatro crías después de un período de gestación de tres meses.
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