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Todo el mundo te pide que seas serio, que seas más responsable, que madures, que no te portes como un bebé, pero la mayoría de las veces es todo un complique saber EXACTAMENTE qué es lo que te están TRATANDO de DECIR. Acá van unos tips “serios”.
Te estás haciendo grande cuando
-Te dan ganas de hacer una pataleta y gritar como un desaforado… ¡pero te aguantas las ganas!
-Quieres darle un pellizco o mordisco a uno que te está provocando, pero logras controlarte y hacer que él pelee solo.
-Ayudas a tu mamá sacando la basura por la noche.
-Te levantas solo por la mañana y no necesitas que tu mamá grite por toda la casa rogándote que te pares de la cama.
-Comes verduras porque sabes que le sientan bien a tu cuerpo.
-Te cortas las uñas, te peinas, te lavas el pelo, te lavas los dientes, y demás hábitos de aseo personal porque sabes que eres el dueño de tu cuerpo y no dependes de lo que te dicen los demás.
-Sabes decir que “no” cuando los demás te quieren convencer de algo con lo que tú NO estás de acuerdo o no quieres.
-Aprendes a ponerte en los pantalones de los demás y entender por qué están sintiendo lo que están sintiendo. Eso se llama volverse comprensivo.
-Haces las tareas sin que te lo pidan.
-No te copias en los exámenes.
-Asumes lo que haces, dices o dejas de hacer. También tus errores, tus metidas de pata, sin estarlas escondiendo detrás de la terquedad.
-Dejas de ser caprichoso y pedir cosas que a tus papás les cuesta mucho comprarte o no necesitas.
-Te apasiona algún tema o alguna materia y dices que eso es lo que quieres hacer cuando
seas más grande.
-Te concentras en hacer bien las cosas que te gustan y organizas mejor tu tiempo.
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