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Las tortugas son unos hermosos animalitos de color verde, con una hermosa caparazón. Los verás caminando muy lento
Las tortugas forman un orden de reptiles (Sauropsida) que se caracterizan por tener un tronco ancho y corto, y un caparazón o envoltura que protege los órganos internos de su cuerpo. De su caparazón salen, por delante, la cabeza y las patas anteriores, y por detrás, las patas posteriores y la cola.
El esqueleto hace que la respiración sea imposible por movimiento de la caja torácica, y se lleva a cabo,
principalmente, por la acción de las extremidades.
El cráneo tiene características bastante primitivas.
Carecen de dientes, pero tienen un pico que recubre su mandíbula, parecido al pico de las aves. La reproducción es ovípara y la incubación se realiza en nidos que ellas mismas excavan en la tierra.
Las tortugas pueden vivir apróximadamente 150 años.
Hay tortugas terrestres, marinas y de agua dulce.
Como todos los réptiles, las tortugas son animales exotérmicos, lo que significa que su actividad metabólica depende de la temperatura externa o ambiental.
Las tortugas mudan la piel poco a poco. También mudan o desprenden los escudos del caparazón, individualmente y sin un orden determinado.
Las tortugas no pueden quitarse el caparazón, tal como se muestra en algunos dibujos animados, porque la columna vertebral y las costillas están soldadas a éste. La estructura, forma y colorido del caparazón de las tortugas varía de una especie a otra.
Los caparazones de las tortugas están compuestos por una capa ósea gruesa, salvo exclusivamente en el caso de la familia Trionychidae, en la que esta capa es reducida o cartilaginosa (rica en calcio).
Las tortugas que presentan revestimiento cutáneo son las "tortugas de caparazón suave [o blando] (familia Trionychidae)" y la tortuga nariz de cerdo (Carettochelys insculpata). También la tortuga marina laúd (Dermochelys coriacea) tiene revestimiento cutáneo pero fortalecido con numerosas láminas óseas pequeñas.
El resto de las tortugas tiene un caparazón formado por placas óseas con revestimiento de escudos queratinosos. Dichas placas no coinciden en número, posición ni tamaño con los escudos, y esto es lo que proporciona rigidez y solidez a ese tipo de caparazón.
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