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Siendo la tierra el quinto planeta más grande del sistema solar, con una superficie de 510 millones de kilómetros cuadrados, cubierta en 70% por agua y poblada por cerca de 7.000 millones de personas, es un vasto territorio, en parte inexplorado, donde aún queda mucho por descubrir. Así, la espeleología, cuna de los nuevos descubridores del mundo moderno, se ha dado a la tarea de llegar a las mismas entrañas de la tierra para descifrar los grandes secretos que todavía existen en las profundidades de nuestro querido planeta azul.
Los osados hombres que se adentran en los más recónditos y profundos lugares de la tierra en pro de la espeleología, son realmente los héroes de esta nueva ciencia pues, minuto a minuto, ponen sus vidas en riesgo para mostrarnos cuan valioso es éste nuestro hogar, al que llamamos Tierra. Las duras condiciones y factores extremos como aguas subterráneas, altas temperaturas, afiladas formaciones, altas paredes que escalar, estrechos túneles y la sensación de encontrarse en un mundo desconocido hacen que la experiencia de la espeleología sea una de las más gratificantes aventuras que se puedan vivir.
Historia
Antes de la mitad del siglo XIX el concepto de espeleología no existía y el estudio de las cuevas era considerado una extensión más de ciencias como la geografía, la geología o la arqueología; solo fue hasta finales del siglo XIX que el científico Edouard Alfred Martel, explorador de cuevas y cavernas, acuñó el término de espeleología como nueva ciencia dedicada a estudiar las cuevas y los micromundos que allí se encuentran.
A lo largo y ancho de la tierra se han descubierto, ya sea por casualidad o bien sea por un trabajo de exploración, verdaderas obras maestras de la naturaleza que por mucho tiempo estuvieron ocultas, lejos del alcance del hombre; estas extraordinarias formaciones, que ni el más diestro arquitecto hubiera podido construir, han formado en muchos casos gigantes catedrales subterráneas con cientos o miles de intrincados pasadizos, gargantas verticales y bóvedas que muestran en sus techos y pisos el lento trabajo que la naturaleza ha moldeado durante millones de años.
Cueva Son Doong, Vietnam
En abril de 2009 fue descubierta, en las selvas de Vietnam, la que es considerada hoy en día la cueva más grande y extensa del mundo, con 65 kilómetros de largo.
La cueva Son Doong, como es llamada, hace parte del sistema de cuevas del Parque Natural Phong Nha-Ke Bang y fue descubierta por una expedición británica liderada
por el espeleólogo Deb Limbert.
Esta asombrosa formación cuenta en su cámara más grande con 5 kilómetros de extensión, 150 metros de ancho y 200 metros de altura, lo que significa todo un récord en este tipo de estructuras. Por lo complicado del terreno y las paredes verticales de gran altura no ha sido totalmente explorada, y hoy en día está reservada exclusivamente a estudios científicos.
La Gran Cámara Sarawak, Borneo
Descubierta en 1981 en el Parque Nacional Gunung Mulu, al norte de la isla de Borneo, por el británico Ben Lyon; tiene 600 metros de largo por 600 metros de ancho y 100 metros de altura, y actualmente es considerada la cámara más grande del mundo dentro de un sistema de cuevas.
Cuevas Majlis Jinn, Sultanato de Omán
Ubicada en un lejano lugar del Sultanato de Omán, la cueva Majlis se considera una de las más grandes cámaras subterráneas del mundo, donde sus 300 m de largo por 200 m de ancho y una altura de 150 m desde su entrada en la superficie, la hacen de tamaño descomunal. Fue descubierta en 1983 por el geólogo Don Davidson.
Cuevas Eisriesenwelt Ice
Considerada la cueva de hielo más grande del mundo, se encuentra ubicada en Austria, cerca de la ciudad de Salzburgo, con una extensión de 40 kilómetros. Sus estrechos túneles y cámaras no están abiertos en su totalidad para los aventureros que deseen explorarla, por el alto riesgo que representan sus desconocidas cámaras.
El Gran Hoyo Azul, Belize
Considerado una de las grandes maravillas de la naturaleza, el Gran Hoyo Azul es un sistema de cuevas submarinas pertenecientes a la Gran Barrera de Coral de Belize que se formaron en la era cuaternaria, cuando el nivel del mar estaba por debajo de ellas. Se trata de una gran cámara de 125 metros de profundidad con un boquete de 300 metros de diámetro en la superficie, que le da su nombre. Su exploración está autorizada a buzos espeleólogos certificados, por los grandes riesgos que se corren en su complicado recorrido.
Cueva de los Cristales, Naica
Recientemente vimos por Natgeo el especial que develaba los grandes secretos de esta sorprendente cueva con las formaciones de cristales de selenita más grandes del mundo, algunos de ellos con más de 11 metros de largo por 1 metro de ancho.
Los espeleólogos y científicos que han ingresado a esta cueva para su estudio la describen como un sueño surrealista, por las perfectas formas y el resplandor que los gigantes cristales generan al contacto de la luz. La cueva se halla a 290 metros bajo la superficie terrestre y es uno de los sistemas subterráneos más difíciles de explorar por sus extremas condiciones de temperatura y humedad que solo permiten a un ser humano permanecer por períodos de tiempo máximo de dos horas. Su temperatura alcanza los 50 ºC y una humedad superior a 90% que aumenta la sensación de calor.
Esta cueva hace parte del Complejo Minero de Naica en México y fue descubierta en el año 2000 durante excavaciones de rutina. Esta cueva es temporal porque desaparecerá tan pronto la mina termine de ser explotada.
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