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Aunque suene loco decirlo, así seamos hombres o mujeres, todos tenemos una parte yin y una yang. Empezando por nuestro cerebro: el hemisferio izquierdo es el masculino, el derecho, el femenino.
Aunque suene loco decirlo, así seamos hombres o mujeres, todos tenemos una parte yin y una yang. Empezando por nuestro cerebro: el hemisferio izquierdo es el masculino, el derecho, el femenino.
Esto quiere decir que el izquierdo es el encargado de nuestra parte analítica, racional, lógica, matemática, organizativa y dirigente. Por el contrario –o mejor, como complemento–, el derecho tiene que ver con la intuición, la creatividad, lo simbólico, el arte, la protección, las emociones, los sueños…
Como toda balanza que se respete, si le damos más peso a uno de los dos lados, nos desequilibramos. Si nos volvemos muy mandones y egocéntricos, pues estamos desarrollando mucho el lado izquierdo y escondiendo el derecho. Y si nos volvemos muy dependientes y siempre hacemos que nos resuelvan nuestros problemas, no le estamos trabajando al lado izquierdo.
En el tao al lado masculino lo llaman yang, y es el sol, el día, blanco. El yin es el femenino, la luna, la noche, y es negro. El famoso símbolo que se llama yin-yang representa el perfecto equilibrio.
Los roles
Hace muchos años al hombre le tocaba ser de una manera y a la mujer, de otra. Tenían que cumplir con sus roles. Él tenía que mantener su hogar, traer el sustento diario, reprender a los hijos, descansar cuando llegara a casa, realizar deportes duros. Ella tenía que cuidar de sus hijos, limpiar la casa, no opinar, tampoco tenía derecho al voto y practicaba deportes suaves. A finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX, la cosa cambió. Las mujeres empezaron a reclamar por sus derechos y también, por distintos motivos, comenzó a trabajar. Así que como ambos trabajaban, ambos tenían que criar a los hijos y ambos tenían que ayudar en las tareas de casa.
Los roles principiaron a mezclarse, hasta que hoy en día las niñas pueden hacer muchas cosas que antes se suponía eran de niños, como por ejemplo jugar al fútbol o usar pantalón y los niños pueden hacer cosas a las que no tenían permiso, como por ejemplo llorar cuando se está triste o ponerse una camisa rosada.
Es verdad que las mujeres y los hombres tienen diferencias, tanto físicas como en su forma de actuar y sentir, pero esto no quiere decir que tengan que seguir un rol específico. Lo importante consiste en que cada uno pueda expresarse como es, sin sentirse obligado a cumplir con un papel de acuerdo con su género. Tanto hombres como mujeres tenemos derechos y deberes dentro del mundo en que vivimos, y de esta forma todos somos igual de valiosos.
¿Qué tan en-rolado estás?
Marca la respuesta con la que más te identifiques:
Tender la cama
a. Es cosa de mujeres
b. Es responsabilidad del que usa la cama
c. Que la haga la empleada de servicio
Jugar al fútbol
a. Es cosa de hombres
b. Es un deporte divertido
c. Es un deporte agresivo y sucio
Tu mamá cumple años:
a. La torta que la haga la tía
b. Tienes una superreceta para hacer con tu hermano y tu hermana
c. Que tu papá le compre una en una pastelería
Si un compañero de colegio está llorando, tú:
a. Piensas que es muy débil
b. Te acercas y le preguntas qué le pasa
c. Te haces el loco y volteas la cara
En el estudio
a. Los hombres son mejores en matemáticas que las mujeres
b. Tanto los niños como las niñas pueden ser buenos para el razonamiento lógico-matemático
c. Detesto las matemáticas
Resultados
Mayoría de a: Eres un poco “sexista”, esto quiere decir que tiendes a dividir el mundo en “cosas de hombres” y “cosas de mujeres” y tal vez, por esta manera tan radical de separar los géneros, te pierdas de experiencias maravillosas que según tu ideología pertenecen al otro sexo. ¡Ábrete al mundo!
Mayoría de b: Eres una persona muy abierta y flexible. Disfrutas de la vida y no dejas que nada te impida expresarte. Aunque sabes que todos podemos tener diferencias en algunas cosas, eres muy respetuoso con los demás, e intentas buscar las similitudes entre las personas. ¡Muy sabio!
Mayoría de c: Tiendes a involucrarte poco en las cosas. Estás en un sitio cómodo y aceptas las cosas que no te gustan sin ni siquiera intentar cambiarlas. A veces puedes ser un poco desconsiderado con los que piensan diferente a ti.
Recuerda que todo ser humano tiene un lado masculino y uno femenino.
En muchas ocasiones se ha asimilado la parte masculina y la femenina de cada ser humano con ciertas características. El lado masculino ha estado relacionado con el razonar, hacer, planificar y dirigir en busca de objetivos y resultados, lo cual involucra un mayor uso del hemisferio izquierdo del cerebro. El femenino, con la intuición, la receptividad, lo emocional y sensorial, la espiritualidad, ver el cómo y no solo el resultado; este lado involucra más el hemisferio derecho del cerebro.
Esto no quiere decir que el hombre solo pueda usar su lado masculino y la mujer su lado femenino. Ambos pueden desarrollar sus dos lados del cerebro y disfrutar lo que permite cada uno.
¡Equilíbrate!
En el equilibrio radica la clave: para lograr estar equilibrado necesitas los dos lados de tu cerebro. No todo es raciocinio, aunque este se considera muy importante a la hora de tomar decisiones. Deja volar también tu imaginación, aprende a ver más allá de lo visible.
No te encajes en un solo lado, sé tú mismo y aprende a conocerte, pues puedes ser tan masculino como femenino.
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